El abuelito José era una persona grande, morena y de ojos azules, trabajaba en ferrocarriles, nos contaban que sin problema se llevaba un durmiente en su hombro, entre otras cosas, el abuelito era boxeador, por lo mismo, tenía amigos que también lo eran. Uno de ellos era un abuelito que ya estaba ciego.
Éste abuelito entrenaba en boxeo a mi papi, además cortaba leña con mucha precisión, colocaba un troco, lo tocaba, levantaba el hacha y lo partía por la mitad, sin fallar nunca! y asi, tomaba los troncos, los acomodaba y agilmente los partía certeramente con el hacha, sin nunca equivocarse. Habitualmente les daba monedas a los tres hermanitos González para comprar manzanas, pero lo que los inquietaba de sobremanera, era que siempre sabía exactamente cuánta plata les daba y cuándo le daban vuelto también. Eso les preocupaba bastante a los tres hermanitos, porque significaba simplemente, que no era ciego.
Siempre buscaban la oportunidad para pillarlo, se acercaban calladitos mientras él descansaba sentado en un tronco y los saludaba por su nombre a medida que llegaban, como lo hacía si se "supone" que era ciego?, pero nunca pudieron demostrar que se "hacía el ciego", nadie les creia, hasta que se les ocurrió una genial idea, caminar con él por una calle de Los Ángeles, donde faltaba una tapa de alcantarillado y que pasara por encima del hoyo. Era el plan perfecto, porque como estaban seguros que no era ciego, lo esquivaría y ahí se comprobaría lo que decían.
Estaba todo listo, se ofrecieron para acompañarlo en su viaje a la casa, él les conversaba de muchas cosas, y los dos mayores iban más pendientes en llegar pronto al alcantarillado que en lo que les decía el abuelito. Habían planeado todo, iría uno a cada lado, para asegurarse que pasara por encima del hoyo, pero tuvieron que llevar a la tia Pochy, ese era un problema, porque ella no estaba de acuerdo con el plan, les decía que no lo hicieran, que era peligroso, que los iba a acusar, en fin, era un estorbo para la realización del plan, ella no entendía que como no era ciego, no había de que preocuparse, porque esquivaría el hoyo antes de caer en el.
A medida que se acercaban, la tía Pochy con más insistencia les repetía "hermanitos, no lo hagan!", lloraba y hacía escándalo, que por favor no lo botaran, se acercaban al alcantarillado y el abuelito preguntaba que le pasaba a la Pochita, ellos le decían que nada, que siguieran caminando, pero al final fue tanto, que desistieron de hacerlo, porque con tanto escándalo, se les arruino el plan.
Siguieron caminando enojados porque por culpa de "la hermana chica", no pudieron comprobar que estaban en lo cierto, que los engañaba a todos porque no era ciego.
Al final que bueno que no lo botaron, porque efectivamente el abuelito era ciego y además ese alcantarillado donde pensaban pasar, recorría toda la ciudad de manera subterránea, y si se caía, era una muerte casi segura.
Por suerte (para el abuelito) se les arruinó el plan.

1 comentario:
Parece que te gustan los recuerdos. Yop esoy publicando parte del contenido de un libro mío que se llama "Páginas de mi diario" que alguna vez estuvo en Librerías pero ya no. Gracias por tu comentario y fíjate que a mí me llevaron para que me cayera al hoyo muchas veces y me caí. También en otras me obligaron a caerme pero salí de alguna manera.
Así llegué a viejo, sin apegarme a las cosas, ni siquiera a los recuerdos como en el tiempo en que en mi diario escribía lo que estoy subiendo a mi blog. Lo que ocurre es que crecí, algo que yo no quería hacer y que no pude evitar. Ahí fue que aprendí que ola vida a uno le sucede querámoslo o no.
Saludos
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