Hoy como pocas veces, me agoté con mis alumnos, no sé, puede ser que estoy muy cansada, o que me voy a resfriar y varios detalles más, el asunto es que hoy no les tuve mucha paciencia....
Llegando, en el taller, Miguel estuvo casi media hora bajando 2 sillas de la mesa, se quedaba quieto, con la silla afirmada, sin bajarla, mirando hacia el horizonte... realmente llega un momento en que uno quiere dejar de mirarlo, sacarlo de la vista, es que es muy lento!!!
Me fui a mi curso, Nicolás, se portó horrible, me pegó muchas patadas, me enterraba las uñas en las manos y no se tranquilizó ni un momento, tuvo un segundo de paz en la colación, pero fue eso, sólo un segundo...
Tercer curso de la mañana, eran las 12 del día y llegaron... Cecilia grito toda la jornada, con ese gritito agudo que saca aveces, como si supiera que molesta mucho, que duele la cabeza cuando lo hace, para que no fuera sólo eso, comenzó a mover la cabeza, lanzando su saliva para todos lados,además metiendo sus manos en la boca, para luego buscar las mías para aplaudir, como no se las pasaba, apaludía casi en mi cara, obviamente, gritando. Después lo matizó pasándole la lengua a la mesa, la levantaba y comenzaba en un extremo, para terminar en el otro y cuando se la sacabamos, volvía a ese grito que aún escucho...
Llego el almuerzo, fueron 45 minutos de descanso, bueno, igual se escuchaban los gritos de la Ceci...
Cuarta patita, Brayan le pegó a todo el mundo, además es maletero, espera que uno se de vuelta y te pega patadas justo detrás de las rodillas, y cuando pega con las palmas abiertas en la espalda, te deja sin aire, yo no sé de donde saca esa precisión... Tamara estaba inquieta, pero como lo normal, en un momento le estaba arreglando la polera y me tomó a 2 manos la cabeza y me tiró el pelo, quedé toda chascona, además, no suelta, como que engancha sus dedos en tu pelo y no hay forma de que te suelte, hasta que le bajan las revoluciones, ya que lo hace de nervios... Estaba tratando que me soltara, cuando Brayan llegó por detrás de ella y le pego en la cara, lo único libre que tenía eran mis pies y lo aparte, y comenzó a pegarme patadas, no fue una buen bloque...
Quinto curso del día, me fui al taller laboral, había sólo 3 alumnos, pero, Fernando estaba enojado y andaba muy pesado y Sandra estaba con las mañas, gritaba y lloraba, trató de arrrancarse subiéndose a la reja, el único relajado era Jonathan, pero hay que tener cuidado cuando los demás están mal, porque se descompensa con facilidad... Entre, les pedí los cuadernos y sin casi hablarles comenzamos a trabajar, fue agotador, porque estaba rodeada de los 3, con el secreto temor que en cualquier momento se descompensaran y Fernando ya me pegó una vez, y no me agradaría pasar por esa situación nuevamente, me dolio mucho, 23 años y aprox. 1.75 de estatura no dejan de ser! Por suerte, de a poco, Sandra dejo de llorar y engancho con la actividad, así que lentamente el asunto se normalizó, pero el agotamiento mental y físico era horroroso...
Se fueron, a escribir los libros de clases... nada resultaba, escribía puras tonteras, el cansancio era mayor...
Nos fuimos y las chiquilla me dijeron que fueramos a meiggs a comprar algunos materiales, pero yo sólo quería irme, caminar y relajarme...
Me despedí, me fui a comprar un helado porque la caminata hasta el metro es larga, me puse los audifonos y a caminar.... no sé como pasó el tiempo, el primer trayecto es aburrido, sólo calle y el costado de la Quinta Normal, entre frente al Artequin a la Quinta y caminé lentamente, había una pequeña brisa, pero suficiente para que jugara con mi pelo, yo iba cantando, con las manos en los bolsillos y caminando lentamente...
Caminando por entre esos arboles grandotes, realmente el tiempo se detuvo, fueron minutos tan agradables, la música me relajaba, me llevaba por otros lugares, si hubiera conocido mejor el camino, hubiera cerrado los ojos, para sentir todo de una mejor manera, lo hice por pequeños momentos y resultó.....
De pronto se vió esa estructura grandota y blanca, mi recorrido estaba por concluir, pero no importaba, me quedaba un poco más, me fui por la orilla del pasto, haciendo equilibrio por la cuneta (o solera???), siempre con mis dedos pulgares metidos en mis bolsillos delanteros, mi bolso cruzado y la música paseando por mi cabeza...
Llegué, el ruido, los vendedores, los bocinazos, las personas como hormigas caminando apuradas, pero manteniendo mi paso me subí al bus, me acomodé al lado de la ventana, aunque me daría el sol, a esas alturas no importaba, apoyé mi cabeza en el respaldo y me dormí....
* * *
Llegando, en el taller, Miguel estuvo casi media hora bajando 2 sillas de la mesa, se quedaba quieto, con la silla afirmada, sin bajarla, mirando hacia el horizonte... realmente llega un momento en que uno quiere dejar de mirarlo, sacarlo de la vista, es que es muy lento!!!
Me fui a mi curso, Nicolás, se portó horrible, me pegó muchas patadas, me enterraba las uñas en las manos y no se tranquilizó ni un momento, tuvo un segundo de paz en la colación, pero fue eso, sólo un segundo...
Tercer curso de la mañana, eran las 12 del día y llegaron... Cecilia grito toda la jornada, con ese gritito agudo que saca aveces, como si supiera que molesta mucho, que duele la cabeza cuando lo hace, para que no fuera sólo eso, comenzó a mover la cabeza, lanzando su saliva para todos lados,además metiendo sus manos en la boca, para luego buscar las mías para aplaudir, como no se las pasaba, apaludía casi en mi cara, obviamente, gritando. Después lo matizó pasándole la lengua a la mesa, la levantaba y comenzaba en un extremo, para terminar en el otro y cuando se la sacabamos, volvía a ese grito que aún escucho...
Llego el almuerzo, fueron 45 minutos de descanso, bueno, igual se escuchaban los gritos de la Ceci...
Cuarta patita, Brayan le pegó a todo el mundo, además es maletero, espera que uno se de vuelta y te pega patadas justo detrás de las rodillas, y cuando pega con las palmas abiertas en la espalda, te deja sin aire, yo no sé de donde saca esa precisión... Tamara estaba inquieta, pero como lo normal, en un momento le estaba arreglando la polera y me tomó a 2 manos la cabeza y me tiró el pelo, quedé toda chascona, además, no suelta, como que engancha sus dedos en tu pelo y no hay forma de que te suelte, hasta que le bajan las revoluciones, ya que lo hace de nervios... Estaba tratando que me soltara, cuando Brayan llegó por detrás de ella y le pego en la cara, lo único libre que tenía eran mis pies y lo aparte, y comenzó a pegarme patadas, no fue una buen bloque...
Quinto curso del día, me fui al taller laboral, había sólo 3 alumnos, pero, Fernando estaba enojado y andaba muy pesado y Sandra estaba con las mañas, gritaba y lloraba, trató de arrrancarse subiéndose a la reja, el único relajado era Jonathan, pero hay que tener cuidado cuando los demás están mal, porque se descompensa con facilidad... Entre, les pedí los cuadernos y sin casi hablarles comenzamos a trabajar, fue agotador, porque estaba rodeada de los 3, con el secreto temor que en cualquier momento se descompensaran y Fernando ya me pegó una vez, y no me agradaría pasar por esa situación nuevamente, me dolio mucho, 23 años y aprox. 1.75 de estatura no dejan de ser! Por suerte, de a poco, Sandra dejo de llorar y engancho con la actividad, así que lentamente el asunto se normalizó, pero el agotamiento mental y físico era horroroso...
Se fueron, a escribir los libros de clases... nada resultaba, escribía puras tonteras, el cansancio era mayor...
Nos fuimos y las chiquilla me dijeron que fueramos a meiggs a comprar algunos materiales, pero yo sólo quería irme, caminar y relajarme...
Me despedí, me fui a comprar un helado porque la caminata hasta el metro es larga, me puse los audifonos y a caminar.... no sé como pasó el tiempo, el primer trayecto es aburrido, sólo calle y el costado de la Quinta Normal, entre frente al Artequin a la Quinta y caminé lentamente, había una pequeña brisa, pero suficiente para que jugara con mi pelo, yo iba cantando, con las manos en los bolsillos y caminando lentamente...
Caminando por entre esos arboles grandotes, realmente el tiempo se detuvo, fueron minutos tan agradables, la música me relajaba, me llevaba por otros lugares, si hubiera conocido mejor el camino, hubiera cerrado los ojos, para sentir todo de una mejor manera, lo hice por pequeños momentos y resultó.....
De pronto se vió esa estructura grandota y blanca, mi recorrido estaba por concluir, pero no importaba, me quedaba un poco más, me fui por la orilla del pasto, haciendo equilibrio por la cuneta (o solera???), siempre con mis dedos pulgares metidos en mis bolsillos delanteros, mi bolso cruzado y la música paseando por mi cabeza...
Llegué, el ruido, los vendedores, los bocinazos, las personas como hormigas caminando apuradas, pero manteniendo mi paso me subí al bus, me acomodé al lado de la ventana, aunque me daría el sol, a esas alturas no importaba, apoyé mi cabeza en el respaldo y me dormí....
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1 comentario:
Vaya, lo pesado que puede ser trabajar con tus "alumno".
tensión constante, esperando sus desequilibrios, temores a que se hagan daño... por ello los goces son grandes cuando se logran pequeños avances.
Tenía un tía que criaba a un sobrino x con deficiencia mental, era siempre de cuidado, y a la vez una pena constante con sus limitaciones.
la vida, cada uno inmerso en su mudno y quehaceres... Tdos en ambistos distintos cumpliendo su rol, actividades que de algún modo elegimos.
chau.
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